Un pensamiento recurrente en el confinamiento es que llevo días en el mismo lugar, haciendo lo mismo y viendo lo mismo. Sin embargo, no podría decirse tal cosa sobre mis percepciones y mis creencias. No llevo días pensando lo mismo. No llevo días, espero, creyendo en las mimas cosas. Mi mente no sigue, espero, igual al primer día. Incluso si acepto (solo para simplificar) que las temáticas recurrentes son un poco las mismas (los nuevos casos, los nuevos casos y los nuevos casos), solo la combinación de énfasis, emociones y estímulos para enfrentarlos son, al menos, diversos. Si todos los días pienso distinto, si mi mente es quizá lo más contingente, lo más viajero, si todos los días empieza y se moviliza de forma diferente, entonces también veré las cosas con otras perspectivas; entonces mi percepción será también diferente. Entonces no serán las mismas cosas. Entonces, no estoy tan confinado. Valdrá preguntarse, entonces, de qué se vale mi confinamiento. De que se vale, empero, m...
Blog de relatos y crónicas personales. Textos de viaje, memoria y observación. Aquí hay juntas ficciones con verdades.