Mi mamá tiene la mejor de las pasiones. Ella no se impone a nada. No impide y no se pelea con casi nada. Mi mamá no se descontrola por nada. Nunca pierde la calma y menos la presencia. Nunca se va, nunca se mueve. Podrá hablar mucho, pero no decreta casi nada. Mi mamá flota de la nada. Esa es la pasión de mi mamá. Es la mejor de las pasiones. Es la más liviana. Son muchas las pasiones, pero esa pasión, la de mi mamá, es la mejor. Mi mamá puede detenerse y estar. Vaya que escasa virtud, esa de parar y quedarse, autentico oro de la actualidad. Tiene la pasión de pasar por el mundo demorándose, para que el mundo pase por su humanidad. Mi mamá está muy viva, porque no le pelea a casi nada. Con esa pasión vive en el mundo y así lo consigue habitar. Y nosotros, ilusos, que pensamos vivirlo solo por querer conquistar. Nunca conquistaremos ningún mundo. No conquistaremos nada. Con suerte a nosotros mismos, a nuestros pequeños munditos en nuestro efímero pasar. Mi mamá, en cambio, no conquista...
Blog de relatos y crónicas personales. Textos de viaje, memoria y observación. Aquí hay juntas ficciones con verdades.