En la aduana chilena, una vez que el trámite de rigor terminó, pregunté al oficial de la PDI que me autorizó a salir del país qué me recomienda en mi viaje. Su respuesta fue Te recomiendo no ir . Lo decía, él aseguraba, Por tu propia seguridad. Por ser chileno. En esa época, en esa zona, la hostilidad hacia los chilenos iba en aumento. Yo, además, iba hacia Tambo Quemado: por esos días, el paso fronterizo más extremo, más antichileno , según los mismos chilenos. Gracias por el consejo , le dije, porque no supe qué decir. Y seguí mi camino hacia Tambo Quemado. Este cruce fronterizo está a unos 4.600 metros sobre el nivel del mar. En la parte más alta, en esa tierra de nadie que está entre la aduana chilena y la boliviana, el cambio trasero, que se encarga de cambiar las velocidades de la cadena en el piñón, se dobló en más o menos 45 grados, como se doblaría un objeto de plasticina , como si no fuera de acero y aluminio. No aguantó más fuerza, porque lo mío era subir y subir desde Aric...
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