I Además de los vehículos motorizados, la estación de servicio también me sirvió a mí, un ciclista, para llenar combustible. Había víveres. En vez del petróleo, mi combustible fueron dos sándwiches enormes y agua. Contar con eso fue imprescindible. Quería disfrutar bien esos sándwiches. Comer es siempre especial. Me instalé con mi bicicleta en una banca, con vistas a la estación de servicio y al lago, que estaba justo detrás. Me relajé y me puse a comer. Un camión enorme de la YPF estaba cargando combustible. El proceso es lento y muy crítico, de al menos media hora, escuché. Exige la atención de más de una persona en la estación. El conductor de la máquina era un hombre alto, delgado, de unos pocos rulos claros en su cabeza, de ojos grandes que parecía que se le iban a salir de la cara, justo por encima de unas ojeras muy marcadas. Tal vez su poco pelo y sus ojos se veían así por el cansancio de su trabajo. Me lo imagino aguantando trayectos larguísimos y agobiantes. Estaba vestido im...
Blog de relatos y crónicas personales. Textos de viaje, memoria y observación. Aquí hay juntas ficciones con verdades.