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Un día en Valparaíso

Feliz de la vida te invito a un café. Encantado. Sería un placer. Feliz te acompaño. Yo apaño sin ningún inconveniente. Yo voy donde quieras. Yo te sigo la corriente. Contigo se me quita toda la ansiedad. Se me olvida. Vamos por las calles que quieras. Yo te sigo los pasos. Ojalá que no se acabe. Aprovechemos el tiempo que justo hoy es tan escaso. Perdamos el bus de vuelta al final del día, que se vaya sin nosotros nomás. Quedémonos en esta ciudad tirados a la deriva. Sería genial.

De verdad, yo bailo contigo hasta el final, yo te invito a un café y te acompaño hasta la hora que sea en un bar. Si quieres te enseño a hablar. Que sepas como se dicen las cosas en este lado de la cordillera. En verdad hago lo que fuera. Me las arreglo de alguna forma. Voy como pueda, con todas mis cosas en la espalda nomás. No sé, de cualquier manera. 

Si cierras los ojos y te quedas en silencio yo no me quiero quedar dormido, prefiero quedarme así, sin moverme para no despertarte, aprovechar que aún estás al lado mío. Después no podemos hacer mucho más. Nadie sabe. Te vas a otra ciudad. Va a pasar el tiempo y nos vamos a acostumbrar. Nos vamos a olvidar. Va a llegar la pega, la semana, la rutina, la normalidad. Se va a instalar como fuerza de gravedad, sin necesidad de hacer ningún escándalo y sin hacerse notar. Es que todo lo que sube también tiene que bajar. Los de acá con los de acá y los de allá con los de allá. Lo más probable es que se imponga de nuevo y no nos veamos nunca más.


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Otras sugerencias

Amorío

Eres mi deseo cuando estás lejos. Eres mi temor cuando estás cerca. Eres ajena cuando estás con gente. Eres mía cuando te dispersas. Eres ansiedad cuando entras en mi mente. Eres de mi cuerpo cuando muestras tus caderas. Eres soledad cuando estás presente. Eres fantasía si imagino nuestra suerte. Eres una rama que podría desprenderse. Eres mi ego por robarte una sonrisa. Eres destacada por estar ausente. Eres obsesión cuando pienso que te quiero. Eres alegre y al mismo tiempo triste. Eres tantas muchas cuando te miro. Eres mi angustia porque no me viste. Eres más real cuando te olvido. Eres un vicio si me respondiste. Eres desentendida y yo tu marido. Eres decepción si te dejé y te fuiste. Eres mi esposa y yo un desentendido. Eres tantas cosas que ya hiciste. Eres una hoja más del río. Eres acento nuevo que trajiste. Eres valiente y yo te admiro. Eres variedad y yo confundido. Eres de verdad porque no existes. Este texto es parte del libro  Relatos . Para acceder a todos mis libros...

Tormenta

I En estas zonas del altiplano se me hace difícil diferenciar a los animales salvajes de los domesticados. Los veo a todos mezclados en el mismo espacio abierto. Además, no los reconozco, ni menos los diferencio a todos. Alpacas, llamas… y hasta ahí llego. Luego hay más especies que no puedo nombrar. Al ir subiendo montaña arriba vi también, lejana, a una mujer solitaria, al parecer vigilando a sus animales. Me costó notar su presencia. Como es costumbre, los animales me miraban perplejos al pasar. La mujer también. Al igual que los animales, detuvo lo que estaba haciendo, se quedó quieta y se puso a seguirme con la mirada. Cuando me miran así, pasmados, entiendo que no soy del lugar, que soy raro. Me siento como algo ajeno, como un fantasma. Tal vez si una vez veo a uno, me comportaría igual, mirándolo inmovilizado, como si el tiempo se hubiera detenido. La sorpresa de los animales y de la mujer debió ser más grande en un lugar como este. Por acá ya no pasa casi nadie, menos un ciclov...

La famosa fábula de la rana y el escorpión

Había una vez una rana famosa por ser una excelente nadadora que se disponía a cruzar un bello pero corrientoso y peligroso río y un escorpión que también quería llegar al otro extremo de ese hermoso y enorme río le dijo oye rana yo como soy un escorpión no sé nadar y si cruzo por mi propia cuenta obviamente me ahogaría al tiro porque la corriente está fuertísima por favor crúzame tú y te pago y la rana le dijo chupa el pico vo me vai a picar al tiro me querís cagar y el escorpión le dijo pero como te voi a cagar aweoná culiá si te pico mientras me tai cruzando te ahogaríai y si tu te ahogái ahí yo también me ahogaría po rana culiá si no sé nadar po por algo te estoy diciendo esta wea que me crucís y te pago po tonta weona piensa un poco po rana weona piensa que si te pico ahí sí que nos iríamos todos a la chucha piensa po rana culiá aweoná pajera y la rana se tomó un momento para meditar y reflexionar profundamente sobre todas las palabras motivos reflexiones e ideas que esgrimió el e...

Pasión

Mi mamá tiene la mejor de las pasiones. Ella no se impone a nada. No impide y no se pelea con casi nada. Mi mamá no se descontrola por nada. Nunca pierde la calma y menos la presencia. Nunca se va, nunca se mueve. Podrá hablar mucho, pero no decreta casi nada. Mi mamá flota de la nada. Esa es la pasión de mi mamá. Es la mejor de las pasiones. Es la más liviana. Son muchas las pasiones, pero esa pasión, la de mi mamá, es la mejor. Mi mamá puede detenerse y estar. Vaya que escasa virtud, esa de parar y quedarse, autentico oro de la actualidad. Tiene la pasión de pasar por el mundo demorándose, para que el mundo pase por su humanidad. Mi mamá está muy viva, porque no le pelea a casi nada. Con esa pasión vive en el mundo y así lo consigue habitar. Y nosotros, ilusos, que pensamos vivirlo solo por querer conquistar. Nunca conquistaremos ningún mundo. No conquistaremos nada. Con suerte a nosotros mismos, a nuestros pequeños munditos en nuestro efímero pasar. Mi mamá, en cambio, no conquista...

Y recuerda y recuerdan a su hogar

Ella Le gusta tomarla en brazos cuando ella llora. Le gusta saber que cuando él se pone a hablar de cualquier cosa y ella está cerca, ella entonces se calma. Le gusta saber que ella llora por hambre, por calor, por sueño. Le gusta saber que llora por razones simples. Envidia esa simpleza, esa transparencia. Le gusta saber que a veces ella llora porque se siente sola, y que deja de llorar —que deja de sentirse sola— cuando él la toma en sus brazos. Le gusta confirmar que, en sus brazos, escuchando su voz, ella puede relajarse. Le gusta saber que, para ella, él es alguien importante. Le gusta poder ver entera esa vida en miniatura, tan pequeña que cabe en su mirada, tan clara que puede contemplar su ciclo completo. Sus etapas son pocas, y son simples. Ella llora, come, mama, caga, duerme, despierta, juega y observa —pasmada, impresionada, a veces como hipnotizada— con los ojos bien abiertos, bien curiosos, casi todo, porque casi todo es nuevo, y todo debe parecerle grandioso. Llorar, co...