No quiero ser recomendador de libros. Sería algo infinito que me tomaría mi obsesión y todo mi tiempo. Los libros son como el agua del océano. Leerlos es como nadar en ese océano. Es algo en lo que se puede estar, pero nunca (ni de cerca) abarcar. Es de esas cosas infinitas que solo hay que admirar y disfrutar sin pretensión de control. Es algo interminable e inagotable. Además, como si fuera poco, cada lectura (qué libro, qué ritmo, qué momento para qué libro) es algo muy personal.
Peeeero... quiero hacer una excepción:
Adquirí la costumbre de subrayar los pasajes que me gustan de mis lecturas, principalmente cuando tienen una prosa que me asombra y que disfruto. Hubiera subrayado el libro Orbital, de Samantha Harvey (Editorial ANAGRAMA) de principio a fin, desde su primera a su última página.
Me impresiona la investigación de Harvey sobre la vida de los astronautas. Y sobre todo cómo llevó eso a una novela hermosa, que es contemplativa, que atrapa por lo especial de poder acompañar un viaje asombroso y cíclico. Logra, en un contexto científico y tecnológico muy bien documentado, una trama muy humana y muy visual.
Harvey nos sitúa en el espacio y logra muchas veces que nos sintamos flotando en el relajante y sobrecogedor vacío. Situarnos allí, fuera de nuestra tierra, es la mejor excusa para un libro que se sale de ella porque en el fondo se trata de ella, de la tierra. Lo más importante de la obra, el personaje más observado, es nuestra querida tierra.
Harvey nos recuerda el lujo de nuestro hogar, nos hace sentir nostalgia de él, como si ya lo hubiéramos abandonado, como si ya lo hubiéramos ignorado. Nos hace acordarnos que vivimos en un mundo hermoso y sorprendente, que somos parte de eso y que especialmente hoy necesitamos recordarlo racionalmente y también emocionalmente, como un niño recuerda el apego de su madre, porque en Orbital la tierra es una madre.
Quiero releer el libro muchas veces, porque me encantó su prosa y porque me encantó la consistencia de sus ideas. Desde la contemplación y desde la vida de los astronautas y cosmonautas de las Estación Espacial Internacional, logra tocar los temas principales de nuestra especie.
