Los hombres trabajan para que la electricidad no deje de circular. La electricidad no puede (nunca) dejar de circular. Digo los hombres porque son casi todos hombres. También hay mujeres. Dos entre casi cuarenta. Ninguna forma parte de una cuadrilla. Son los hombres . Son chilenos. También hay cuadrillas de bolivianos. Los chilenos son seguros y parsimoniosos. Los bolivianos, rápidos y ágiles. Se necesita de ambos, porque la electricidad, hay que repetirlo, no puede dejar de circular. Son años y siglos y milenios igual. Son milenios de duro trabajo, para que esta energía domada nunca deje de circular. Primero fue el calor del fuego, a través de la madera. Ahora es la electricidad, a través de todos estos fierros gigantes que hay acá. Fuego y electricidad. Son igual. Insisto, que los hombres trabajan para que la electricidad no deje nunca de circular. Por eso están acá. De pronto los hombres terminan su jornada. Se van. Llegan y se van en unas máquinas fantásticas. Las...
Ahora que trabajas sólo y que te enfrentas por primera vez en tu vida a la jornada laboral desde la nada. Ahora que desde la nada podrías hacerlo todo. Ahora que nadie te controla. Ahora que no tienes un jefe ni un horario y que te tienes a ti mismo y todas tus posibilidades, y todas tus contradicciones, y todas tus aspiraciones e inseguridades y ansiedades. Ahora es necesario un decálogo para seguir, para mirarlo y decir que Sí, así sí, tal vez así sí, voy a poder seguir . Procura despertar al menos antes de las 7:30 en los días de semana. Deja que el sol te gane solo en los días para descansar. Procura comer caliente al menos una vez al día. Procura variar entre la proteína, el carbohidrato, la fruta y el vegetal. Cuando te sientes en un escritorio, deja al lado un jarro y un vaso con agua. No te obligues a tomar. Seguro lo harás porque está cerca. Duerme más de 7 horas, aunque te cueste, y no duermas más de 10. Toma tu café matutino sin leer mensajes y sin ver el mail. Ni abras...